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jueves, 9 de mayo de 2013

Richard Madden


El trágico destino de los Stark de Invernalia se dice más trágico si se cuenta con rostros tan hermosos como Richard Madden, el pelirrojo escocés que interpreta a Robb, primogénito, rey del Norte y maromo de "Game of Thrones" por derecho propio.

 

Con esos ojos de niño eterno y esos gruesos labios que sueltan frases de honorabilidad en la serie que lo ha hecho popular, no es extraño que Robb según Madden haya despertado a un seguimiento que nunca tuvo el personaje de las novelas. 
Si se le añade esa historia de príncipe despertado a la valentía y se le coloca al lado de Oona Chaplin - bella pareja donde las haya -, el seguimiento se troca en furor.
Los fans dicen crecer y crecerse ante cada aparición del caballero, sus morritos y su vestuario de corte bajomedieval.


Hay quien dice que Richard Madden va a ser más grande que "Game Of Thrones" y también quien lo compara oportunamente con Henry Cavill, de quien podría ser primo secreto sin sorprender a nadie.
Entre las llamadas a la gloria, ayer se confirmaba una decisiva: Richard Madden será el Príncipe Azul, cómo no, para la "Cenicienta" que producirá Disney y dirigirá Kenneth Branagh. 

 

Hasta ese día, ha llovido mucho para Richard Madden que, de entre el reparto joven de "Game Of Thrones", era quien ostentaba más abultado currículo en la Catodia británica, ya familiarizada con esa mirada, esas marcadas facciones y ese cabezón de forma benditamente rara.

 

Madden empezó de niño, subido a los teatros por sus padres, como forma y manera de que el pequeño Richard perdiese la timidez. 
Qué mono.


Su elección como Robb fue golpe de suerte y llamada al maromismo, porque Madden se decía mayor, se dejaba esa barba exquisitamente rojiza para mayor impacto y desenvainaba la espada ante la imparable destrucción de la paz de la familia Stark.


Mucho ha llovido, y más arreciará con esas lluvias de Castamere, que caerán sobre el penúltimo episodio de esta tercera temporada.
No sólo será el momento cumbre para la serie, ya encaminada a ser el mayor éxito de la HBO, sino que dicho capítulo supondrá el instante clave para Richard como actor.

 

La cuestión sería preguntarle a Richard Madden en estos días favorables si efectivamente perdió aquella timidez infantil o la oculta. Es decir, si su mejor interpretación es la vida misma.
Sospecho que no hay tiempo para pensárselo. Sólo muchos proyectos por firmar y un camino, Real y real, por el que andar y deslumbrar.
¡Arriba el pelirrojismo un jueves más!

 

Qué mono, qué mono.