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jueves, 8 de noviembre de 2012

Damian Lewis

 

La apoteosis de la pelirrojez, Damian Lewis es un hombre de rostro tan peculiar que sólo puede parecer mortalmente atractivo. 
Si, además, se le suma la actitud de hombre tranquilo, un metro ochenta y cinco de señor inglés y un talento que no deja de sorprender, tenemos un maromo de los que encantan cuanto más se les conoce.

 

Damian Lewis ha sido cuestión de culto, como muchos pelirrojos. Ahora que los pumukis triunfan y podemos decir a los cuatro vientos que nos encantan, Damian es chico de moda, tanto en suspiros maromiales como en glorias profesionales.
Le sucede a unos 41 años envidiables, con una carrera que gusta de Catodia, se mueve inquieta y todavía guarda sorpresas. 


Steven Spielberg fue el primero que lo cazó, allá por el cambio de siglo, cuando lo vio pisando las tablas más shakespearianas. 
Damian, hijo de una familia londinense de alto nivel, era elegido para interpretar a un sargento norteamericano en la Segunda Guerra Mundial, contada según "Band Of Brothers".
La elección de Damian para un papel tan yanqui levantó cejas de escepticismo, pero él cambió el acento y convenció de tal manera que hubo quien no se creía en el rodaje que Lewis era importación británica.


La imborrable "Band Of Brothers" fue golpe de suerte y pistoletazo de salida.
Le llegaron guiones y proyectos de Hollywood, pero él lo dejó todo por la cadena británica ITV, que planeaba un remake de "La Saga Forsyte". Luego diría que tenía que participar en esa serie; su propia familia era casi como los Forsyte.
En el rol de Soames, Lewis se abrió hueco en el corazón de los devotos de las producciones de época.


Entre Estados Unidos y su país natal, transcurrirían sus siguientes aventuras, la mayoría cinematográficas, casi todas estrenadas sin pena ni gloria.
Pero Damian siempre salió airoso, recibiendo buenas críticas y despertando a la sensación de tener lo mejor a la vuelta de la esquina.


"Life", curiosa serie de la NBC, lo puso, por primera vez, en el primetime norteamericano. 
Sin embargo, la huelga de guionistas, ciertos problemas en la producción y cifras de audiencia poco emocionantes sólo pudieron garantizar dos temporadas a esa serie de intriga, donde Damian interpretaba a un detective ex-presidiario.


Tendría que volver a ponerse el uniforme de marine para convencer y triunfar. La ocasión se llamaba "Homeland". 
Y, como bien sabemos, ha sido de aplauso.


Lewis es Nicholas Brody, el prisionero de guerra que vuelve a casa con fachada de héroe, pero turbios interiores; una agente de la CIA, interpretada por Claire Danes, está dispuesta a destaparlos.
Y, en el mundo que nos cuenta "Homeland", se impondrá lo imprevisto, lo trepidante e incluso lo alocadamente romántico.
Nicholas Brody es un personaje absorbente y complejo, que presenciamos entre la sensación de peligro constante y la enigmática belleza de su sufrimiento.
Cualquiera comprende la obsesión de Carrie Mathison por este hombre.


"Homeland" lo vestía de militar estadounidense por segunda vez e insistía en la tendencia: a este hombre tranquilo, le gusta dar vida a caballeros que se rompen por dentro y se entregan a la violencia.


Sabíamos que el Emmy a la mejor actriz tenía bien grabado el nombre de la bella Claire, pero la noche de premios era generosa y se hacía coto de "Homeland" por derecho propio. 
Damian se llevaba un Emmy igualmente merecido como mejor actor del año.
En el discurso de agradecimiento, pudimos recuperar y escuchar su acento inglés que, combinado con la pelirrojez, propició todo tipo de espasmos en servidor de ustedes.


Queda mucho Damian. 
En 2013, vuelve a la HBO y otra vez como marine, dentro del larguísimo y suculento reparto de "To Appomattox", miniserie bélica que se las promete de mucha enjundia.


De momento, lo podemos disfrutar en la segunda temporada de "Homeland", ahora en emisión, ahora en tensión, y evidenciar, cada semana, que a este pelirrojo no le hace falta adherirse ninguna bomba al cuerpo para resultar totalmente explosivo.

martes, 23 de octubre de 2012

Oh, Claire


A los cinco años, vio un vídeo de Madonna en televisión y supo que había nacido para ser actriz.
Una década después, Spielberg decía que era imposible sustraerse a la sinceridad que transmitía. Baz Luhrmann simplemente diagnosticaba: "Todos aman a Claire Danes".
Ella, la bella Claire, la niña Claire, la emotiva Claire, la que lloraba y sonreía con todo el rostro, se preciaba en tomar decisiones artísticas a los quince años con la ambición de las grandes precoces. No sabía entonces que el trayecto sería arduo y tortuoso hasta para un talento tan evidente como el suyo.


Allá por 1994, Claire Danes se hizo faz generacional cuando se estrenaba "My So-Called Life".
Considerada la primera serie de adolescentes que entendía la adolescencia, al reflejarla como un período de penumbra, somnolencia y sufrimiento, "My So-Called Life" no tuvo suerte en su paso por la ABC.
La cadena depositó escasa fe en la nueva serie, la programó con nulo criterio y nunca supo valorar aquella audiencia que, aunque discreta, se mostraba fiel.

Con el reparto juvenil de "My So-Called Life"

En sus manos, tenían una joya televisiva, emocionante, intuitiva, sensible, calculada al milímetro por los creadores de "Treinta y Tantos". 
Claire Danes, reina de la función, era Angela Chase, la chica enamorada, confundida, injusta en ocasiones, llorosa, despertada al dolor del crecer, tan transparente, tan inteligible; uno de los personajes emblemáticos de la televisión noventera. 
Identificarse con ella no conocía edades.


Claire ganaba el Globo de Oro y miraba con interés los proyectos que se le empezaban a servir sobre la mesa.
Mientras, "My So-Called Life" se despedía con un interrogante tras 19 episodios. La cancelación suscitaba la primera campaña de fans a través de un muy rudimentario Internet para pedir su renovación.
La opción se barajó, pero sin embargo, las dudas de la ABC fueron aún mayores ante una Claire reacia a continuar en televisión, centrada en cumplir con su suculenta agenda cinematográfica.
En cualquier caso, la cadena encontró en esa indecisión la excusa perfecta para el carpetazo total.

Con Jared Leto

Los fans de la serie se sintieron traicionados, pero el culto por la breve y bella "My So-Called Life" sólo se intensificó y nunca ha muerto. 
Hay que verla para entenderlo: tan 1994 y, a la vez, tan imperecedera.


En ese mismo 1994, se estrenó la primera película de Claire: "Mujercitas".
Nadie tuvo ninguna duda de que suyo sería el personaje de la bondadosa y enfermiza Beth, con el que llorar y por el que hacer llorar.

Como Beth March en "Mujercitas"

Para otra revisión literaria, en esta ocasión con el sello de la irreverencia, Claire era elegida por Baz Luhrmann para ser Julieta Capuleto, primer rol protagonista en la gran pantalla.
Con Leonardo DiCaprio, formaba una pareja de calado teenager, que adornó carpetas, alumbró la MTV, dividió a los críticos y motivó que todos y todas quisiésemos enamorarnos a través de un acuario. 

En "Romeo + Juliet"

El caché de la Danes se disparaba, y en el mismo momento que estalló su nombre, comenzaba una inmediata desorientación. 
Se la veía a las órdenes de directores como Coppola y Oliver Stone, pero la excitación general por Claire parecía decaer.

Con Joaquin Phoenix en "U-Turn"

Al cumplir 19 años, Claire Danes anunciaba tiempo muerto. Abandonó Hollywood e hizo las maletas dirección Yale.
Allí estuvo dos años, estudiando Psicología, carrera que nunca terminaría. 
Volver a la profesión artística fue comenzar otra vez y, en esta ocasión, sin la suerte de sus inicios. 
Sacudirse la imagen de la niña Angela Chase, de la Julieta posmoderna, de su imagen de adolescente de mediados de los noventa, parecía tarea de titanes, pero, con paciencia, se elevó poco a poco. 
El regreso se iniciaba esporádico y en papeles de escaso lucimiento, como su breve aparición en "Las Horas" o su flirteo con el blockbuster en "Terminator 3".


En el interín, las revistas del corazón encontraban un festín en 2003, cuando Claire comenzó una relación con Billy Cudrup, justo cuando éste terminaba con una embarazada Mary-Louise Parker. 
Claire y Billy soportaron el vendaval de suspicacias y estuvieron juntos tres años.
Pese a todo, la respuesta sentimental definitiva no estaría en Cudrup, sino que se encontraría en el rodaje de "Evening".

Con Hugh Dancy en "Evening"

En "Evening", Claire Danes era primera línea de un infartante reparto all-star. 
La película, un melodrama romántico bastante decepcionante, le dio, no obstante, la oportunidad de cruzarse en el camino del bello Hugh Dancy. 
Se hicieron amigos, se enamoraron, se casaron tres años después y ahora esperan su primer churumbel.  


Dancy ha sido, quizá, un amuleto de suerte, acontecido en el momento donde ella elaboraba para sí la hoja de ruta de la Claire Danes mayor, rubia, esa que se nos ha revelado aún más intensa, lista e inquieta.
En 2007, Claire hacía un aplaudido debut en Broadway a golpe de "Pygmalion", mientras miraba con ojos frescos y curiosos al lugar donde había nacido para la causa. Tras tantos años, la televisión ya no parecía tan mala idea.
La HBO le daba la oportunidad de ofrecer su interpretación más aclamada desde los noventa. Sería para "Temple Grandin", una historia tan asombrosa que sólo podía estar basada en hechos reales. 

"Temple Grandin"

La Tv-movie nos transportaba al mundo de una granjera autista, que desarrolló un talento para la ingeniería ganadera, promoviendo medidas más económicas y menos dolorosas para las reses. En el camino, una mujer y una personalidad más grande que la vida.
Claire Danes aceptó el reto y lo bordó. Y Hollywood, ante cualquier actriz que demuestre tal voluntad de transformarse, sólo se sabe hincar el pie en la tierra y bajar la cabeza.
Claire se llevó todos los premios importantes del año.


En el horizonte, irrumpía el proyecto de una serie para Showtime, que contenía un papel bombón para toda actriz inteligente. 
El libreto se llamaba "Homeland" y el personaje, Carrie Mathison, una obsesiva agente de la CIA, que busca desenmascarar las intenciones antipatrióticas que se esconden tras la impecable fachada de un héroe de guerra.

"Homeland"

El año pasado, "Homeland" se estrenaba con gran éxito, siendo el único estreno de la temporada que colmó todas las expectativas. 
En el buen hacer y el impacto, jugó un papel decisivo la fascinante interpretación de Danes. Se metía en la piel y los nervios de una mujer de acción, dramáticamente aquejada de un escalofriante trastorno bipolar, condición que afectará progresivamente a su carrera, su investigación y su reputación.
Que se llevara los galardones de mejor actriz televisiva de este año no sorprendió a nadie, pero, además, en los últimos Emmy, se acompañaba de la alegría de que Damian Lewis y la serie también se llenasen de oro.

Con Damian Lewis en los Emmy
Sucedía en esos mismos premios Emmy, donde 17 años antes, la niña Claire había acudido nominada por "My So-Called Life".
Ahora, con bebé a bordo, segunda temporada de "Homeland" en emisión, tercera confirmada ayer mismo, alguna que otra película en ciernes, los caminos son excitantes y las promesas, bien altas, como siempre en la Danes.

De incógnito en Beirut para "Homeland"

Para contarla, podría decirse que Claire Danes es una de esas mujeres que parecen haber tocado su techo de belleza sólo para superarlo una vez más, una de esas actrices que sorprenden al que no la vio venir desde el principio y una de esas personalidades que aún tienen mucha batalla que prestar. 
Con ella, el idilio nació para ser renovado.
 

Y sólo tiene 33 años. Diríase una niña.